Estrategia europea «De la granja a la mesa»: pros y contras

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julio 21, 2020

La Comisión Europea presentó el pasado mayo la Estrategia sobre la biodiversidad y la Estrategia De la granja a la mesa, con el objetivo de conseguir un sistema alimentario equitativo, saludable y respetuoso con el entorno. Están emmarcadas en el Pacto Verde Europeo, en el que se aúnan medio ambiente, agricultores, empresas agrícolas y alimentarias y consumidores. La clave es lograr, entre todos los actores, un cambio en la manera en la que se producen, compran y consumen los alimentos.

La transición a un sistema alimentario sostenible medio ambiental, social y económicamente

Esta necesaria transformación debe promover la sanidad alimentaria y la alimentación sana. Por ello es imprescindible que contemple:

– La producción de alimentos con impacto ambiental neutro o positivo, que ayude a mitigar el cambio climático y a adaptarse a sus consecuencias, además de proteger la biodiversidad.

– La garantía de la seguridad alimentaria, la nutrición y la salud de las personas, facilitando un acceso igualitario a alimentos seguros y saludables.

– Unos precios asequibles, pero que resulten rentables.

Las principales medidas que propone la UE en esta estrategia incluyen la reducción a un 20% el uso de fertilizantes y a un 50% las ventas de antimicrobianos. También que un 25% de las tierras agrícolas europeas se dediquen a la agricultura ecológica.

Las ventajas de la estrategia De la granja a la mesa

Hay que destacar el fomento de un etiquetado más sencillo y transparente, algo solicitado por organizaciones del sector desde hace años. El objetivo, facilitar la toma de decisiones de compra saludables, sostenibles e informadas por parte de los consumidores. Además, con la estrategia De la granja a la mesa se pone en el centro a los agricultores y ganaderos, para mejorar las condiciones en las que desarrollan su actividad.

Para todo ello, se van a promover los canales cortos de comercialización y se pondrá como meta conseguir una comercialización justa de los alimentos. Se recoge así la reinvidicación de precios justos por parte de los productores.

Sin duda, la clara apuesta por la sostenibilidad, por la lucha contra el cambio climático y contra el desperdicio alimentario son los puntos más positivos de la estrategia.

Los principales inconvenientes, según el sector

Si bien lograr estos objetivos es algo necesario para el planeta y para la salud de las personas, las medidas propuestas y su forma han generado reacciones negativas.

Así, AEPLA apunta que con una menor protección fitosanitaria será necesario ocupar más tierras para obtener una producción similar. En la misma línea, desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) se señala que la reducción del uso de fitosanitarios y antibióticos, que son seguros y legales, deben ir acompañados de alternativas y ayudas. Además, critican la intención de promover la disminución de la producción de carne.

Por su parte, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) apunta que la estrategia plantea medidas que suponen grandes limitaciones para la actividad agrícola y ganadera. Las razones que esgrimen es la exigencia de un mínimo del 25% de cultivo ecológico para el 2030, la reducción del uso de abonos y fitosanitarios y la ampliación de las zonas de la Red Natura 2000, además de la dedicación a elementos no productivos del 10% de las tierras agrarias.

Las Cooperativas Agroalimentarias de España indican que la sostenibilidad ambiental no es posible sin la sostenibilidad económica, por lo que considera imprescindible incluir en la estrategia una inversión pública importante y unos plazos de adaptación razonables.

Por su parte, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) califica de incoherentes las medidas. Critican que exigen más compromiso a agricultores y ganaderos, lo que redunda en mayores costes de producción, si bien no se refuerza económicamente la PAC ni se replantean los tratados con terceros países. Por ello, se solicita a la UE que, previo a la implantación de la estrategia «De la granja a la mesa» se revisen los acuerdos de libre comercio con países ajenos a la unión. Asimismo, COAG subraya la importancia de establecer una preferencia comunitaria y mayores restricciones a productos de fuera.

Sin duda, apostar por un modelo social y por la profesionalización de la agricultura es clave para alcanzar la soberanía alimentaria europea. Pero, no hay que perder de vista que, para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es imprescindible contemplar, además del factor ambiental, el económico y el social.

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