La riada firma la «sentencia de muerte» de miles de agricultores y ganaderos

Las cooperativas y agrupaciones agrarias alertan de la desaparición de un sector básico para la economía regional.

El sector primario ha entrado en coma profundo como consecuencia de las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias del pasado viernes. Una parálisis que puede tener consecuencias muy graves para los municipios más afectados, Lorca y Puerto Lumbreras, ya que la agricultura y la ganadería constituyen el alma de su economía. Con el sol en lo alto y las tierras aún anegadas, agricultores y ganaderos realizaron ayer un primer balance de pérdidas. El resultado es, simplemente, «catastrófico».

«La situación es extrema. Los cultivos de alcachofa y lechuga difícilmente se van a poder salvar. Estamos haciendo los primeros cálculos y hay que echarse a temblar. Hay que ver como reaccionan las plantaciones, pero las matas que llevan tres días entre lodo y agua no van a servir para nada», apuntaba ayer el presidente de la cooperativa Alimer, Julián Díaz. «Este sector estaba siendo una vía de escape en la crisis y ahora nos ocurre esto. Es una merma importante en la economía local porque estábamos generando empleo y ahora vamos a tener que despedir a gente o hacer expedientes de regulación temporales».

Entre 12.000 y 14.000 hectáreas habrían quedado dañadas en Lorca y Puerto Lumbreras, según las primeras valoraciones realizadas por la Federación de Cooperativas Agrarias (Fecoam). Una horquilla de pérdidas que se eleva a 26.000 hectáreas afectadas, según la estimación de los ayuntamientos de Lorca (20.000) y de Puerto Lumbreras (5.965). Lo que está claro son las zonas de cultivo más afectadas, distribuidas por las pedanías lumbrerenses de La Estación-El Esparragal y Puerto Adentro – Góñar, junto a las lorquinas de Marchena, La Escucha, Tiata, Campillo y La Torrecilla.

Desde Coag, Miguel Padilla pide «prudencia» a la hora de aportar cifras, aunque precisa que «el 90% de la agricultura se ha perdido. Esto supone que no solo se ha perdido el cultivo, que se puede volver a plantar, sino que el problema es bastante más serio». Al destrozo en los cultivos hay que sumar, según recalcaba Padilla, «los daños provocados en la propia tierra, y en las viviendas de los agricultores, a algunas de las cuales todavía no se puede entrar porque están rodeadas por un metro y medio de agua».

Las iniciativas para reivindicar ayudas económicas ya se han puesto en marcha. Fecoam ha anunciado que enviará sendas cartas al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y a los ministerios competentes «para que se articule una línea de ayudas con la mayor brevedad posible». También se emprenderán acciones solidarias similares a las puestas en marcha con motivo de los terremotos del 11 de mayo de 2011.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de la Región de Murcia (UPA) ha reclamado al consejero de Agricultura, Antonio Cerdá, la convocatoria de una Mesa de Emergencia en la que se «definan y articulen las medidas a adoptar para apoyar a agricultores y ganaderos ante la gravísima situación que atraviesan».

Pero el entramado agrícola afectado es aún mayor. El agua ha destruido vallas, muros, instalaciones de riego, almacenes, maquinaria e infraestructuras de todo tipo. «Los medianos agricultores, que son los principales damnificados, no pueden solos hacer frente a la fuerte inversión que supone volver a poner todo esto en marcha», aclaraba ayer el presidente de Alimer.

La Consejería de Agricultura ha puesto a disposición de los agricultores y ganaderos un modelo de solicitud donde registrar sus daños. Por el momento no se han facilitado datos concretos porque aún hay zonas de difícil acceso por encontrarse inundadas. Desde el Gobierno autonómico recuerdan que también se ha ofrecido a los ayuntamientos la maquinaria necesaria para poder habilitar los caminos rurales que se encuentran inundados de lodo y agua.

Muchas carecen de seguro

Y mientras los agricultores empiezan a solicitar ayudas, desde Coag matizan que el 99% de las explotaciones agrícolas y ganaderas del Valle del Guadalentín que han resultado afectadas carecen de seguro agrario. «Tiene su justificación. Los agricultores venían de dos campañas malísimas en cuanto a precios que habían provocado un endeudamiento terrible, por ello el agricultor había invertido en la actual campaña teniendo que renunciar a la cobertura del seguro», afirma Miguel Padilla.

A estos se suma que «la subvención que la Comunidad Autónoma daba a los seguros agrarios se eliminó en julio y el Gobierno central ha reducido un 40% su aportación, por lo que el coste de la póliza era carísimo y el agricultor decidía arriesgarse». Coag va a intentar que el Consorcio de Compensación de Seguros se haga cargo de los gastos «si existe alguna posibilidad jurídica». Sentencian desde Coag que el panorama es «tan negro» que, sin estas ayudas, «el campo de Lorca no sobrevivirá».

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