Una segunda oportunidad a las tierras de cultivo abandonadas 

 width=El proyecto Bioterreta presta un servicio de custodia de las  tierras  para los dueños y agricultores que no desean o no pueden continuar con la actividad agraria de sus explotaciones. Jordi López, responsable del proyecto nos cuenta como logran recuperar estas tierras y fomentar el relevo generacional para que la agricultura no se convierta en una profesión extinta.  

 

 ¿En qué consiste el proyecto ? 
 
La iniciativa nace en 2016 con la finalidad de dar respuesta al  alto abandono de tierras de cultivo y actividad agraria en las Comarcas Centrales de la Comunidad Valenciana.  En sus inicios y a medida que se iba profundizando en el conocimiento del ámbito rural y sus gentes, se determinó que el problema era más grave de lo que aparentemente observamos, se requería de una visión integral y completa en el análisis  de esa situación. Al articular el proyecto, Bioterreta debía entenderse  y servir como una “herramienta de herramientas” que desde un enfoque  holístico buscara mecanismos eficaces para la recuperación de  tierras y frenar el abandono tan generalizado. Estas herramientas,  además, para dar una solución real, debían vertebrar aspectos socioeconómicos, medioambientales y culturales. La primera de las  cuestiones que se abordó fue cómo dar continuidad o retomar la actividad  agraria por parte de aquellos  propietarios que, sin tener la voluntad de desprenderse de sus tierras,  no podían  trabajarlas. Se estudió en profundidad la legislación y normativa  agraria vigentes,  siendo de gran ayuda el soporte realizado por la abogada y profesora en Derecho Ambiental de la Universidad Politécnica de Valencia, Gloria Doménech Martínez.  Tras este trabajo, se diseñó un tipo de acuerdo de custodia basado en  leyes de rústico y de las aparcerías,  que favorecía a las tres partes: propietarios, tierras y sostenimiento 
del proyecto. 
 
¿Cómo se financia  y cómo funciona ¿Es sólo autonómico? ¿Recibe alguna ayuda de la administración? 
 
 width=La puesta en marcha del proyecto se financió con recursos propios de los miembros de la Asociación. Durante la primera fase (tres años) quisimos comprobar que el proyecto era autosostenible sin ayudas externas. Una vez testado, solicitamos ayudas de la PAC que aunque son más bien  simbólicas ayudaron a financiar algunos trabajos del proyecto. El manejo  y la gestión de las explotaciones, se ha basado en todo momento en los  pilares de la agroecología y siguiendo modelos de la economía circular,  persiguiendo una forma eficiente de rentabilizar cada parcela por  pequeña que fuera. Desde las administraciones locales y autonómicas no  hemos recibimos ninguna ayuda directa, la realidad es que pocas entidades  públicas locales de nuestra área de influencia han mostrado interés en  ayudar o cofinanciar el proyecto  a diferencia de otras regiones del  país que sí se han interesado en nuestro sistema de trabajo de valor  compartido, nadie es profeta en su tierra… 
 
¿Cómo se identifican las parcelas en vía de abandono?¿Cuál es el  proceso ¿ A quién pasa la propiedad? 
 
Durante el primer año las parcelas se identificaban mediante la difusión del proyecto a través de publicidad tipo póster en los municipios con mayor tasa de abandono, las peticiones fueron tan altas que no podíamos  prestar el servicio correctamente, necesitábamos de mayor  infraestructura para el manejo de las tierras. Con el tiempo hemos  diseñando un sistema combinado de observación satelital (Sentinel 2) y  observación fenológica a pié de campo que nos proporciona información de  las áreas de mayor abandono, una vez identificadas nos ponemos en  contacto con el propietario aunque normalmente es al revés, el propietario nos demanda este servicio en su parcela. Aprovecho para comentar algunos datos relevantes; si en el año 2016 la Comunidad Valenciana encabezaba el ranking de tierras de cultivo abandonadas con 162.896 hectáreas, en el pasado año 2022 se superó las 171.386 hectáreas, sólo en nuestra comarca (La Vall d´Albaida) la tasa de abandono alcanzó el 38%  y la media en las comarcas colindantes fue del 32% con tendencia alcista, la pérdida de soberanía agraria y alimentaria es una triste realidad. Volviendo a la cuestión inicial,  la propiedad de las  parcelas se mantiene siempre con el propietario, nosotros sólo usamos  sus recursos y los revalorizamos, el hilo conductor de este proyecto es  fomentar la economía triple impacto y del bien común. 
 
¿Cómo se trabaja en una parcela incluida en un proyecto? ¿ Los gastos corren a cuenta de la Asociación? ¿Se generan suficientes beneficios?
 
El manejo y la gestión de las explotaciones, se ha basado en todo  momento en los pilares de la agroecología y siguiendo modelos de la  economía circular, persiguiendo una forma eficiente de rentabilizar cada  parcela por pequeña que fuera. En cuanto al manejo del suelo y de los  cultivos (con predominio en las  explotaciones de olivos, algarrobos y almendros), se implementa un plan  de prácticas culturales basado en la sostenibilidad, primando una mayor  observación y acompañamiento a los ciclos naturales de los cultivos, frente a las intervenciones sistemáticas propias de los modelos convencionales. Se focaliza en la gestión del suelo desde un  punto de vista regenerativo, teniendo como objetivo potenciar la  microbiología y la fertilidad del mismo. Paralelamente, las parcelas se  inscriben en el registro de Producción Ecológica para su certificación. 

Desde las parcelas en custodia y certificadas se producen todos los  productos que naturalmente ofrece la tierra; aceitunas y aceite  ecológico, algarrobas y harina, hierbas comestibles y aromáticas,  biomasa en formato de leña, frutas y verduras tradicionales. Todas las  parcelas están conectadas y «auxiliadas» por pequeños obradores  compartidos distribuidos por diferentes municipios de las comarcas que  ayudan a revalorizar ese producto obtenido y evitando las cadenas de  distribución convencionales. Los productos obtenidos se distribuyen a  través de nuestra plataforma de venta en circuito corto de  comercialización. Los beneficios se distribuyen proporcionalmente entre  los propietarios de las parcelas en forma de alimentos producidos o se  monetizan, como mejor les convenga. Otra parte de esos beneficios se  utilizan para el mantenimiento anual de las parcelas, servicios de los  trabajadores y de la Asociación. 
 

 ¿Qué proyectos ambientales se implementan en el proyecto? 
 
Bioterreta en sí misma se puede considerar un proyecto agroambiental en el que combina todas esas herramientas (custodia agraria, agroecología,  economía circular, obradores alimentarios , tecnología aplicada y  trabajo colaborativo en Red) con la finalidad de preservar los  agrosistemas y su biodiversidad. Es un proyecto muy centrado en  revalorizar el tan denostado minifundio mediante concentración  parcelaria y una gestión muy precisa de las actividades, cabe recordar  que este tipo de estructuras parcelarias favorecen el desarrollo de la  biodiversidad vegetal y animal. Además, intervenimos en la protección de  árboles monumentales que se hallan en algunas de las fincas custodiadas,  ya que, en muchos casos, se desconoce  el valor patrimonial de estos  ejemplares quedando abandonados o directamente condenados a una tala  segura. En 2021 se trabajó en la elaboración del proyecto de puesta en  valor del recurso turístico, medioambiental y cultural del área  protegida de la Font de la Barsella y los Abrigos Rupestres del  Barranc de les Coves, en el municipio de Salem (Valencia) y en el  presente año hemos participado en el proyecto Soilcare junto al  Instituto Tecnológico  del Plástico de Valencia (AIMPLAS) en el  desarrollo de nuevos productos de plasticultura a partir de restos de 
podas de mantenimiento de las parcelas custodiadas. 

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