El sector agroganadero afronta un cambio estructural con la entrada en vigor del nuevo Reglamento Europeo de Envases

El próximo 12 de agosto marcará un antes y un después para el sector agroganadero con la entrada en vigor del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR). La nueva norma introduce un cambio de enfoque de fondo: ya no se limita a regular la gestión del residuo, sino que abarca todo el ciclo de vida del envase, desde su diseño hasta su tratamiento final.

Además, al tratarse de un reglamento europeo, su aplicación será directa en todos los Estados miembros, sin necesidad de adaptación nacional. Esto reduce los márgenes de interpretación y acelera los plazos de cumplimiento para las empresas. Desde SIGFITO, Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor especializado en el ámbito agropecuario, insisten en que el reto ya no es solo operativo: “El cambio es más profundo: las empresas tendrán que garantizar el cumplimiento desde el origen, desde cómo diseñan sus envases hasta cómo aseguran su trazabilidad y gestión final”.

El reglamento eleva claramente el nivel de exigencia. A partir de ahora, los envases deberán cumplir requisitos más estrictos en sostenibilidad: ser reciclables antes de 2030, incorporar mayor contenido reciclado, reducir formatos innecesarios y avanzar hacia modelos de reutilización. A ello se suma un refuerzo de la responsabilidad ampliada del productor, que obliga a fabricantes, importadores y distribuidores a asumir de forma efectiva la gestión y financiación de los residuos que generan. Este reto afecta directamente a un amplio número de compañías. En la actualidad, hay 48.479 productores registrados en el Ministerio que están sujetos a esta normativa y que deberán adaptarse a los nuevos requisitos, lo que refuerza la necesidad de contar con soluciones que faciliten el cumplimiento en un entorno cada vez más exigente.

Sin cumplir la Responsabilidad Ampliada del Productor, no se podrá comercializar

Esto se traduce en nuevas obligaciones concretas: desde el registro de productores hasta sistemas de etiquetado armonizado o mecanismos que garanticen la trazabilidad completa del envase. “El PPWR exige poder demostrar el cumplimiento en todas las fases del ciclo de vida, no solo al final del proceso”, añaden desde Sigfito. En este contexto, la recogida y la trazabilidad pasan a ser factores críticos, especialmente en un país como España, donde la actividad agroganadera está muy dispersa, por lo que la adaptación dependerá en gran medida de contar con sistemas accesibles y eficaces que aseguren la gestión correcta de los envases. Ante este escenario, los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor adquieren un papel decisivo. SIGFITO, que ya opera en todo el territorio, trabaja para que sus empresas adheridas puedan cumplir con el reglamento, garantizando recogida, trazabilidad y cumplimiento normativo. El nuevo marco europeo no solo endurece las obligaciones, también exige sistemas capaces de operar con eficacia en todo el territorio. Por eso, apoyarse en estructuras ya consolidadas será clave para que muchas empresas puedan cumplir sin comprometer su actividad.
La cobertura territorial será clave para garantizar el cumplimiento en el sector Gracias a su especialización en el sector agropecuario, SIGFITO permite a las empresas simplificar el cumplimiento de la normativa, evitando el desarrollo de sistemas propios complejos y asegurando cobertura incluso en las zonas más dispersas. Esta capacidad operativa, unida a la experiencia acumulada, sitúa a los sistemas colectivos como una pieza esencial en la transición hacia un modelo más circular.

Aunque algunos aspectos del reglamento se aplicarán de forma progresiva, el sector se enfrenta ya a la necesidad de adaptarse. Revisar el diseño de los envases, analizar los sistemas actuales de gestión y reforzar la coordinación entre los distintos agentes serán pasos imprescindibles en los próximos años para evitar riesgos de incumplimiento.